viernes, 23 de octubre de 2015

Astrónomos descubren Sol en extinción tragando a sus planetas como ocurrirá con la Tierra


Investigadores de la Universidad de Warwick (Reino Unido), a través del telescopio Kepler y otros observatorios terrestres, han descubierto en torno a la estrella WD 1145+017, una “enana blanca” en vías de extinción, toda una serie de rocas orbitales –algunas del tamaño de la Tierra- que están siendo encaminadas por las fuerzas generadas en la parte final de vida de la estrella hacia el interior de la misma.

La enana blanca, podría haber tenido una masa similar a la de nuestro Sol, pero al acabarse su combustible atómico, se está enfriando y aumentando en densidad, y concluirá a su vez en un volumen no mucho mayor al terráqueo, aunque con una densidad de masa similar a la solar. La alta radicación y la fuerza gravitatoria están haciendo que los planetoides en torno a la estrella “moribunda” sea atraídos irremediablemente, según explica el trabajo que publica la revista “Nature”.

La Tierra va por el mismo camino… pero no en breve

El trabajo del equipo encabezado por Andrew Vanderburg, ha detectado un gran disco de partículas pesadas, alrededor de la corona de la estrella, un suerte de nube de polvo, que se ha formado en el último millón de años, como consecuencia de los choques entre asteroides y planetas menores, que al irse concentrando más cerca de su sol, pierden cohesión y generan impactos y fricciones.

Los expertos entienden que un escenario similar se vivirá en la Tierra y el Sistema Solar, acorde a los modelos vigentes, pero aún restan decenas de millones de años para que ocurra. Nuestro Sol es todavía una estrella en la mitad de su vida “útil” y se convertirá primero en una gigante roja, expandiéndose más allá de las órbitas de Mercurio y Venus –y eventualmente- alcanzando la Tierra, aunque para cuando ello ocurra, toda forma de vida tal cual la conocemos habrá desaparecido mucho tiempo antes

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